Este matrimonio se casó luego de cuatro años de noviazgo. Cuando llevaban dos años de casados tuvieron su primera hija, una beba que  fue esperada con todo ese amor que se siente cuando se desea un hijo.

Eran felices con esa hija, que por cosas de la vida había llegado a sus vidas.

Cuando la beba tenía tres añitos, el destino les jugó una mala pasada y por cosas de la vida, de un día para otro, por causa de una enfermedad la perdieron.

Tan solo por tres años pudieron disfrutar de esa hijita que había sido fruto de ese amor que se tenían. No había consuelo para estos padres, no podían aceptar esa desgracia, sentían que se les hacía más que difícil seguir viviendo sin esa niña en vuestras vidas.

Ellos ya no eran los mismos, todo a vuestro alrededor había cambiado, por supuesto para peor. La pareja había perdido el encanto por la vida, ya no tenían proyectos para el futuro, vivían el presente porque seguían con vida.

Ellos eran jóvenes, y concientes que podían tener más hijos, pero por lógica eso no es consuelo para una pérdida tan grande, como la que ellos, por cosas de la vida tuvieron.

Pasaban los días, las semanas, los meses, los años y el recuerdo siempre estaba presente.

Más o menos al año de la muerte de la niñita, ellos empezaron a nombrarla, a tenerla presente, en cada cosa que hacían. Al principio los dos, como si se hubiesen puesto de acuerdo, cosa que no fue así, no la nombraban, los dos vivían el mismo sufrimiento, pero no hacían comentarios sobre esa hijita, que por cosas de la vida el destino se las había arrebatado.

Ahora era distinto, es como que ella formaba parte de las cosas de sus vidas en el presente.

El sufrimiento seguía, pero de forma distinta, en ningún momento hablaron la posibilidad de tener otro hijo, eso no era conversación entre ellos. Eran muy compañeros, la pérdida de esa hija hizo que estuvieran más unidos, se cuidaban uno al otro, se consolaban mutuamente y cuando uno se demostraba más débil por lo sucedido, el otro buscaba la forma de levantarlo anímicamente.

Fue muy difícil seguir adelante con sus vidas, pero entendían que estaban vivos y que tenían que seguir coexistiendo. Muchas veces sintieron deseos de morir, de que sus vidas se apagaran y partir al más allá, donde había partido ese ser tan amado por ellos dos.

Llevaban tres años sin vuestra hijita, una tarde, cuando van a llevarle flores a su niña, a pocos metros de donde estaba la pequeña, había una abuela con un niñito. La señora de unos cuantos años, colocaba flores en el lugar, el niñito, jugaba con dos autitos en el piso, sin entender lo que su abuela hacía.

Ellos observaron al niñito que les causó mucha ternura y a esa abuela que mientras colocaba las flores, secaba sus lágrimas.

Al terminar se arrimaron al niño, entraron en conversación con la abuela, que sin que ellos le preguntaran nada, les comenta sobre su desgracia, y entre tantas cosas que les dice, les comenta, que ella ya está vieja para cuidar de su nietito, que sufre pensando que será de él si a ella le sucede algo. Hacía tres meses que había perdido a su hija, la mamá del niño.

Luego de la larga charla, el matrimonio le ofreció a la abuela para alcanzarla en el auto hasta su casa, cosa que la abuela aceptó.

Luego de dejarlos en la casa, el tema del matrimonio era el de la abuela y su nieto.

A los siete días volvieron a la casa de la abuela, diciéndole que ellos serían muy felices si cuidaran de ese niñito, que por cosas de la vida se había quedado sin mamá.

La respuesta no fue si, pero tampoco fue no.

Pasaron cinco meses y medio del día que el matrimonio conoció a ese niñito.

Por cosas de la vida, este niño tuvo nuevos padres y ellos nuevamente volvieron a ser padres, esta vez de un niño.

Volvieron a sentir ganas de vivir, volvieron a sonreír con ganas, volvieron a sentirse felices, volvieron a creer en la vida.

Agradecían a esa hijita que ya no estaba con ellos, dicen que fue ella que hizo que encontraran a ese niñito. Jamás olvidaron a esa hijita, pero volvieron a ser felices con ese niño a quien lo llenaron de amor, lo criaron como si ellos fueran los responsables de haberlo traído a este mundo. Fueron muy felices con el recuerdo de aquella tan querida beba y con vuestro hijito adoptivo. Hoy entienden que todo lo que les sucedió, es parte de las cosas de la vida.

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