¡Qué mal ligamos los uruguayos!

Hace 30 años que los políticos utilizan el cargo de Ministro del Interior para colocar a un político que invariablemente no tiene el más mínimo conocimiento de lo que debe hacer.

Incluso como trampolín pensando en un futuro presidenciable.

Soportamos estoicamente a Hierro López payando y haciendo política barata ante los medios de comunicación.

Tuvimos a Stirling, un político que de escribano pasó a ser ministro. Fue terrible Stirling de Ministro y como postre Borrelli de Sub Secretario.

Recordemos que tanto Hierro, como Stirling terminaron siendo candidatos a presidente de la República.

La plata que malgastaban y despilfarraron fue notable.

Stirling gastó 17 millones de dólares en la campaña “Vecino Alerta”, y todo fue colgar cartelitos en todos lados.

Después el Frente Amplio trajo al Dr. José Díaz, que decía que había que soltar miles de presos. Incluso lo logró.

Luego Vázquez pasó a una señora totalmente inepta para el cargo, de sacarse selfie duchándose, a pasar revista a la tropa a caballo.

Lo recuerdo y me duele el alma.

Y llegó Bonomi con El Perro Vázquez.

Allí nació el “ajuste de cuentas”, que sistemáticamente repetía el ministro asesinato tras asesinato.

Los narcotraficantes se hicieron una fiesta con todos estos ministros.

Las cientos de toneladas pasaron por las narices de las autoridades.

Pero lo peor, es que hicieron todos ellos del ministerio un comité político del color del ministro de turno.

Ampararon a los policías corruptos, protegieron las asociaciones con los delincuentes, y pusieron en cargos de relevancia a dudosos policías mayoritariamente corruptos.

Hoy vemos a un ministro absurdo, que cree que sigue payando en el parlamento.

Y una dirección nacional que todos los viejos policías se agarran la cabeza al verlo.

Y aparecen algunos civiles manejando todo que no saben dónde están parados.

Todo se tapa, todo se intenta justificar, el ministerio que debería ser el más honesto, es el más corrupto.

Hace pocos días nos enteramos que uno de los narcos más tristemente famosos un oficial lo llevaba sin autorización a otra cárcel, de la que estaba recluido, para visitar a Morabito, un mafioso narcotraficante italiano.

Recordemos que Morabito se terminó escapando caminando de la cárcel central.

Y el increíble Mendoza sigue haciendo de las suyas en cárceles.

¿No queremos tener inseguridad?

Imposible.

Mientras se sigan haciendo las cosas de esta forma, estamos liquidados, ganan los malos.

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