En el Basta Ya, al igual que hace 28 años en El Bocón, digo lo que pienso y hago un culto de la libertad de expresión.
 
Todos tenemos límites, es algo natural y parte de la educación y ética de cada uno.
 
Los periodistas empleados de medios, especialmente los medios que dominan y forman opinión, tienen aún más límites, y siempre está el miedo lógico de perder su trabajo.
 
Atrás hay una familia y un sustento, es comprensible que no pasen esos límites impuestos o autoimpuestos.
A su vez, los medios son dependientes cada día más, de la publicidad estatal u oficial.
 
La misma, es dispuesta directamente por los políticos de turno en el poder.
 
Por consiguiente, es un círculo vicioso que domina todo.
Si pasas los límites te despiden.
 
Si pasan los límites, te cortan la pauta oficial.
La dependencia financiera de los medios más importantes, de alcance nacional, con el dinero que ingresa por publicidad de UTE, OSE, ANTEL, ANCAP, etc, es absolutamente directa, de hecho, algunos no podrían continuar emitiendo si no contaron con ese dinero del contribuyente.
 
Hasta la Presidencia ahora tiene rubros (decenas de millones de dólares), para otorgar publicidad en forma directa al medio a gusto del presidente de le República.
 
Esa es la trama que conozco a la perfección desde el regreso a la democracia tutelada actual, después de la dictadura cívico-militar.
 
¿Cómo se puede cortar esa cadena que tiene por objetivo perpetuarse en el poder?
 
Tomar conciencia de la realidad.
 
No ser tan cornudo, ni corrupto.
 
Pensar en el presente y el futuro de todos nosotros en forma colectiva, y dejar de lado la individualidad.
No andar corriendo detrás de un político para lograr algo personal.
 
Dejar de lado las ideologías radicales de izquierda y derecha, darse cuenta que son lo mismo, que ya han gobernado ambos y los resultados son prácticamente los mismos para la mayoría de los uruguayos.
 
Darse cuenta que la libertad no la podemos perder y que hay un grupete de mafiosos que se han apoderado de nuestras vidas, que nos condenan a la miseria, a la pobreza, a la depresión, pero ellos viven y tienen mil privilegios que pagamos todos nosotros.
 
Tomen conciencia y revélense, es la única forma de cambiar este mecanismo diabólico que nos ha envuelto.
Apuesten a la gente honesta, que las hay, y somos mayoría.
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