Este problema tiene muchos años, los propietarios de las estaciones de servicios se cansaron que los bancos con sus aranceles se les lleven más ganancia de su empresa, que ellos mismos.

Es un reclamo lógico y de sentido común. El 60% de lo que recaudan es en papelitos de tarjetas de crédito y débito.

Entonces comienzan a buscar quien los escuche primero y quien los ayude después.

Fui a participar de una reunión que se hizo antes de las elecciones, cuando los políticos escuchan a todos, en el parador Porto 5 de la parada 5 de la Mansa en Punta del Este.

Paganini y Delgado escuchaban atentamente el reclamo de todos los dueños de estaciones de Maldonado.

Sonreían, aceptaban que tenían razón, y se fueron con la frase célebre… “Nos vamos a ocupar de ese tema”.

Después, como decía mi abuelita, que en paz descanse, “si te he visto no me acuerdo”.

La asociación de estacioneros comienza a golpear puertas. El Ministro de turismo Viera, que los atiende y quiere ayudar porque no quiere que la temporada turística encuentre en conflicto a este sector.

Luego con el vicepresidente de Ancap el Dr. Diego Durán, que es quien hizo más por ellos, pero sirvió para “salvar la temporada” y que se espere al primero de abril para volver a conversar.

Delgado y Paganini siguen perdidos, miran para otro lado, ni se acuerdan de sus promesas en Porto 5.

Se buscan soluciones hasta que resuelven una medida de fuerza lógica y reitero, de sentido común, NO ACEPTAMOS TARJETAS DE CRÉDITO NI DE DÉBITO PARA EL PAGO DE COMBUSTIBLES.

Los medios de comunicación acompañan informando la medida y aparece el presidente Lacalle Pou en escena diciendo que va a hablar con el presidente del BROU para encontrar una solución.

¿Qué puede hacer el BROU?

Puede bajar sensiblemente sus propios aranceles de las tarjetas del BROU, eso haría que se aceptaran, y los otros bancos o los bajan, o nadie pagará con ellas. Fin del conflicto.

Pero como estamos en Uruguay y debe estar bueno de olas en La Paloma, el silencio es absoluto.

Mientras tanto la gran mayoría de las estaciones se acoplan a la medida, solo algún carnero como el de la parada 16 de la mansa que se cree vivo y acepta tarjetas; los demás solo efectivos.

Y entonces se comienzan a dar cuenta que vendiendo menos, ganan casi igual que antes. Es decir, la plata viva y en efectivo día a día, la manejan, la tienen, la administran ellos solos.

Se comienzan a hacer algunas preguntas que van encontrando respuestas.

No hay costos administrativos, ni de financiación, no hay aranceles.

El fiado acelera la economía, pero hunde y condena de por vida al pobre.

El trabajador cada día debe más y el único que se beneficia es el banquero.

Hay medio millón de trabajadores que deben cinco sueldos adelantados y eso es la muerte civil, es una condena miserable.

Al contado se gasta lo que uno tiene, no se compra con fiado, con tarjeta de crédito, si tengo compro, pero si no tengo no compro.

¿Cuántas veces metemos el tarjetazo a sabiendas que no vamos a poder pagarlo, o no sabemos cómo lo vamos a pagar?

Los cheques diferidos han sido responsables de muertes, de suicidios, de gente que sin escrúpulos dejó el tendal. Hay casi un millón de personas en el Clearing de Informes con muerte civil, la gran mayoría de ellos están porque no pudieron pagar las tarjetas de crédito o cheques diferidos.

La deuda interna es otra trampa del sistema político y de sus economistas.

Es un ajuste fiscal encubierto, es crear cientos de miles de millones de humo, plata que no existe la ponen en el sistema financiero, pero en realidad no existe.

Es como agarrar la maquinita y comenzar a imprimir billetes, es inflación, es drama, es dolor, es angustia y es depresión.

Los bancos no van a mover un solo dedo por los estacioneros.

Hay miles de rubros que pasa lo mismo y se quedan quietos, no protestan, se dejan penetrar por los bancos con mucho dolor, pero se dejan.

El BROU es la única salida y estamos en semana de turismo, nadie trabaja, hay que esperar que haya VOLUNTAD POLÍTICA.

La próxima medida de los estacioneros será buscar bajar el costo de su empresa sin duda, algo también de sentido común.

¿Qué hacer para bajar el costo de una estación de servicios?

Se puede apostar a la inteligencia artificial y que no haya más pisteros como en el primer mundo. Que el cliente pague en una ventana con rejas, le habilitan el surtidor, se pone combustible el propio cliente, se limpia el vidrio, se pone aire en las gomas y se va.

Con eso se ahorran varios sueldos, aportes, dolores de cabeza, etc, etc.

Ustedes estimados lectores estarán pensando en la inseguridad de tener plata en efectivo.

Y bueno, se puede elegir en que si tienes mala suerte te roban un motochorro, pero si no es así, te siguen robando a cara descubierta los bancos con los aranceles inaceptables y sin antifaz.

Y por último… si alguien ve a Paganini y Delgado, que les diga que todo este quilombo es porque ellos no cumplieron su palabra.

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