No tengo la menor duda, que nuestro país es maravilloso, rico, y muy sencillo de administrar.

Tampoco tengo la menor duda que lo ha destrozado durante décadas, quienes lo gobernaron.

En general, creo que todos podemos explicar con claridad, qué es lo que nos ha llevado a esta situación actual que estamos sufriendo los uruguayos.

El análisis del pasado, y el diagnóstico de la situación, es algo que está muy claro para mí, y creo que para la mayoría de los compatriotas.

Muchos de nosotros pensamos que era posible un cambio radical de todo lo que hicieron los partidos tradicionales en el poder. La aparición del Frente Amplio como opción electoral, si bien era un gran riesgo, era sin duda, la única opción de cambiar la mafia de los políticos profesionales de los partidos Blancos y Colorados.

El riesgo era grande dije, y sin duda que tener como caras visibles a compatriotas que en la década del 60 resolvieran hacer este mismo cambio pero por medio de la violencia, las armas, los crímenes y los robos; era todo un desafío.

Pero esto no es una exclusividad de los uruguayos, en todas partes del mundo, se han dado situaciones similares, en donde ex guerrilleros toman el poder por intermedio de las urnas, cuando antes lo intentaron por intermedio de las armas.

Pero todo esto es la realidad actual en materia política, no hemos podido encontrar un grupo de personas que nos puedan administrar bien, y que no despilfarren el esfuerzo de todos los uruguayos que pagan sus impuestos.

Mientras siga la dependencia financiera con los organismos internacionales de crédito, Uruguay no podrá jamás volver a ser un país serio en materia fiscal.

¿No hay que pagar la deuda externa? Esa es una locura linda, una expresión de deseo, pero en la realidad no es posible, hay que pagarla, pero…hay que negociarla seriamente.

El día que alguien se proponga priorizar a la gente, el ciudadano, y luego cumplir con los compromisos, por ahí estará el camino hacia el cambio esperado.

Todos, absolutamente todos los economistas que han tomado el poder de resolver las políticas económicas en el Uruguay en los últimos 25 años, han tenido la obligación de RECAUDAR, más y más, ya que de otra manera no pueden cumplir con lo que hay que pagar. La dependencia con las economías mundiales es notoria, y podemos vivir años de bonanza, pero finalmente llega la malaria.

Personalmente no me engaño con los datos que nos da el gobierno.

Ese no es un dato que pueda llevar a decir que estamos bien los uruguayos.

La realidad es otra, y la mentalidad de los gobernantes siempre es con fines electorales lamentablemente.

Estamos llegando al fin de un ciclo, el que tuvo a los llamados “progresistas” gobernando, esto no quiere decir que no sigan ganando elecciones, pero sí significa que el modelo económico ha fracasado también, y los uruguayos comienzan a buscar alternativas futuras.

Las preocupaciones colectivas son múltiples, desde la ya protagonista inseguridad, que se ha incrementado y aterrorizado a todos, pasando por el narcotráfico interno y la adicción que ha aumentado en porcentajes que paralizan; y siguiendo por la triste demostración de educación que ha fracasado rotundamente.

Hace 10 años dijeron que los policías tenían que ganar mucho mejor, que no tenían que hacer 222 para poder llegar a un sueldo más o menos lógico, y de esa manera poder mejorar su accionar.

Ganan tres o cuatro veces más los policías, no tienen que hacer el 222 y sin embargo, tampoco mejora su accionar. ¿No será que hay que atacar la corrupción policial? ¿No habrá que limpiar la policía por dentro? ¿Sanearla?

Fracasaron.

La droga ha aumentado en los uruguayos un 300%. Las bocas de venta de pasta base están por todos lados y hasta debemos enterarnos que oficiales de la policía reciben dinero de ellas en lugar de actuar como corresponde.

Los adolescentes andan drogándose en las calles, en los espectáculos públicos y hasta en los liceos. Ya casi…nos acostumbramos.

Fracasaron.

Los niños salen de la escuela sin saber leer, los liceos son un relajo colectivo, la falta de respeto y la pérdida de valores, hace que los centros de educación se parezcan más a clubes sociales, que a un lugar en donde se va a aprender y no a tomar mate.

Fracasaron.

Yo imagino y apoyo un cambio de protagonistas en nuestro país, y veo que se va a dar. Gente que nunca jamás pensó en participar, ahora lo piensa.

Personas que nunca hubieran ido a una marcha callejera, ahora van y se muestran.

Hay cada día más gente que tiene ganas de gritar ¡Basta! y lo hace.

Para esa gente que aparece mostrando la cara, no hay derecha, ni izquierda, hay algo mucho más importante que una simple ideología, hay un país, una familia y un deseo colectivo, vivir en paz.

Los uruguayos siempre hemos vivido en paz en nuestro país, pero estamos perdiendo definitivamente lo más hermoso que teníamos.

El barrio, los vecinos, los amigos, la seguridad, la palabra, los valores, la obediencia, la autoridad de los padres, el respeto a los abuelos, a los mayores.

Uno a uno los estamos perdiendo, y debo decirlo con el mayor de los respetos, la juventud en general se está perdiendo, y la reserva moral cada día es menor en nuestro país. ¿Habrá una rebelión? ¿O nos vencieron?

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