Hace muchos años que venimos transitando el camino de la crítica por la falta de oportunidades de los jóvenes uruguayos.

Hoy tenemos que tomar otro enfoque, el que no quería hacer, el que me duele profundamente.

Han pasado dos generaciones que dejan un saldo muy triste y que me pone en duda razonable si los uruguayos quieren trabajar o prefieren la vida triste del vicio, lo fácil…

Yo viajo por gran parte del país, habló con la gente común, no solo con los intendentes, los legisladores, alcaldes o ediles; habló con la gente que encontró en el camino.

Comerciantes que me cuentan su desesperación para subsistir, con cuidadores de coches, vendedores ambulantes, maestras rurales, alambradores, empresarios de tambo, etc.

También tengo amigos y familiares que son productores rurales, soja, cebada, arroz, antes remolacha azucarera.

Soy amigo de gente de mucho dinero, empresarios de los de antes y de los de ahora.

Hay un cambio tremendo en las relaciones laborales, en las leyes, en los derechos de los trabajadores.

El mundo entero va en ese camino, derechos humanos, derechos laborales, mejoras salariales…

Estoy de acuerdo, nadie podría no estarlo, pero lamentablemente hay dos generaciones recientes que cambiaron sus hábitos, son tristemente generaciones de la Pasta Base, la más criminal de las drogas.

Hay cientos y miles de jóvenes uruguayos que han caído en eso, que no pudieron salir, que nadie los ayudó o no se dejaron ayudar, que hoy no pueden trabajar, no están capacitados mentalmente para asumir el desafío de estudiar y trabajar.

Los estudios dicen que la peor droga del Uruguay es el alcohol, y es así, pero la Pasta mata, destruye seres humanos, quema sus neuronas y nunca se recuperan.

El narcotráfico y la conjunción con la inoperancia y la corrupción de quienes deben combatir este flagelo son responsables de haber dañado a miles de jóvenes uruguayos en forma irreparable.

Lo que ocurre que deja mucho dinero este cruel negocio que debería ser penado como un intento de homicidio y por eso nadie lo para.

Por eso me he comenzado a preguntar si los uruguayos realmente quieren trabajar o no pueden trabajar.

Los salarios, el sueldo mínimo nacional es indecoroso, pero tampoco lo pueden subir si no hacen algo para generar esa diferencia de dinero que no lo puede pagar la mayoría de las pequeñas y medianas empresas.

¿Cómo generar ese fondo para mejores salarios decorosos?

Muy simple, terminando con el despilfarro de los dineros públicos y utilizando ese dinero para mejores salarios, pensiones y jubilaciones.

Se puede, que no vengan a joder los economistas grado 5 que son cómplices del los organismos internacionales de créditos.

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