Por Un Lector Preocupado.-

 

Hubo un motín en el liceo de la Colonia Berro el 11 de agosto y nadie se enteró. No ví ninguna noticia en ningún canal; y aunque el Presidente diga que “la buena gente no se queja” me considero buena gente y me quejo. Porque a mí no me gustan las injusticias.

Ocurrió en un salón de clase, en los minutos finales del turno matutino. Eran siete alumnos y dos profesoras. Dos de ellos iniciaron el motín golpeando todo dentro del salón, arrancando pedazos de sillas y mesas, rompiendo ventanas, muebles y televisor.

Las profesoras pidieron ayuda pero la ayuda tardó, tardó lo suficiente para que se sintieran que allí terminaban… temieron por la vida de los alumnos que las defendieron y por las suyas propias.

Para cuando llegó la seguridad ya estaba todo roto, los muebles, la paz, la confianza…

Para cuando llegó la seguridad ya todos temían por sus vidas, ellas y ellos.

Para cuando llegó la seguridad las profes no pudieron defenderse, porque seguridad pensó que era por culpa de ellas que todo sucedió.

Porque además del mal momento tuvieron que pasar otro peor: que las llamaron luego a testimoniar y terminaron siendo cuestionadas por la abogada de los menores.

Porque además fueron a Fiscalía solas, ni Secundaria ni el Sindicato de Profesores las apoyó.

Porque ni para INISA, ni para CES, ni para nadie importa que la educación llegue al que más la necesita.

Porque considero que es injusto, me quejo.

Porque la Sociedad llegó tarde para la mayoría de todos los que están allí.

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