Una vez se comienza a cerrarse un nuevo ciclo electoral.

Una vez más los uruguayos nos veremos sometidos a reflexionar durante dos o tres días después de haber soportado un enorme  bombardeo publicitario y mediático, además de un elemento que se agrega y se utiliza muchísimo actualmente, como las redes sociales.

Este proceso que es extenso y costoso para el país, se repite una vez más.

Y a pesar de que parece que la historia vuelve a repetirse, vemos con preocupación algunos destellos y señales que nos permiten vislumbrar que la categoría y calidad del debate se verá disminuida ya que muchos de los actores políticos parece que aún no entienden las verdaderas necesidades de la gente y el país.

Por otro lado, los distintos militantes de todas las colectividades han caído en el peor error que se puede cometer cuando se debaten ideas.

Y eso es la descalificación del candidato del partido opuesto a su partido, el agravio, el insulto y lo peor de todo, meterse en denigrar la persona desde todo punto de vista, incluso cayendo en la bajeza de criticar conductas personales e incluso a familiares directos de algún que otro candidato.

De la misma forma, que se ha planteado en alguna otra ocasión por algún connotado líder de la izquierda (léase Pepe Mujica) parece que siguen con el argumento de buscar que las diferencias entre los partidos no son ideológicas sino de quienes militan en los mismos.

Parece que se fomenta que en esta nueva elección (al igual que las dos últimas) es una disputa entre ricos y pobres y creemos que nada es más lejos de la realidad que esta afirmación.

No se escuchan propuestas de parte de quienes ostentaron y aún ostentan el poder desde hace cinco años en el Departamento, de cómo lograrán solucionar los problemas que se han agudizado en forma notoria en los últimos años.

Sin embargo, se escuchan promesas que rayan en lo ridículo y hasta risueño.

Regalos de Terrenos, de un Gimnasio Municipal (si leyó bien), incluso de contrataciones con salario reducidos, o desde algún sector que viene pagando con el bolsillo de todos (porque gastan la plata que es de todos) como el actual presidente de la Comisión Técnica Mixta de salto Grande (o como se dice comúnmente CTM) que es Candidato a Intendente por el Partido Nacional, y que con plata de CTM regala insumos de todo tipo a quien se lo pida.

Desde luces para un Estadio Deportivo, pasando por ropa deportiva para los equipos de futbol femenino o… simplemente prometiendo algún que otro cargo en el Ente que Preside, para que dirigentes de otros partidos se sumen a su candidatura.

Estas situaciones nos llevan a reflexionar, ¿no será que hay una clara falta de capacidad en la clase política que no puede lograr que la gente los vote y se adhiera a sus ideas sin tener que darles nada a cambio?

¿Tanto se ha prostituido la clase política y eventualmente las personas?

Sin embargo, entre toda la nebulosa de mediocridad hay chispitas que sugieren puede lograrse aún algo de mejoras en nuestra dura realidad.

Pues bien, debemos intentar mejorar sobre todo el nivel del debate político y que sea una forma de lograr debatir ideas.

En la actualidad parece más importante gritar lo que se piensa sin escuchar otra opinión y a su vez desde una vereda opuesta a lo que se opina se intenta gritar más fuerte y más cantidad de veces para callar lo que dice quien se opone.

Y entonces tenemos como resultado una enorme cantidad de voces que hablan todas al mismo tiempo y a los gritos lo que hace que nada de lo que se dice se escuche y mucho menos se entienda.

Pareciera que estamos en un diálogo entre personas que no hablan el mismo idioma e intentan convencer a su interlocutor de que lo que se opina es lo mejor.

Para colmo de males, en todo el recorrido de este largo proceso electoral seguramente nos hemos cansado de ver y escuchar más de una propuesta que parece salida de la mente de algún genio maquiavélico que supone que los ciudadanos de este país somos seres de segunda clase sin capacidad de pensamiento, de memoria y mucho menos de razonar algunas de las barbaridades que se escuchan en pleno cierre de campaña.

En fin, una vez más queda demostrado, que los ciudadanos comunes de este país, gane quien gane, deberán seguir levantándose temprano a laburar y a seguir con su rutina habitual, algo que sucede desde antes de convertirnos en República.

Lo bueno de este proceso es que por suerte, se afirma y se confirma una vez más que a pesar de sus tantas imperfecciones el sistema democrático seguiría siendo por ahora el más justo para que los comunes decidan quiénes serán sus representantes  y seguramente eso hará que más de uno deba bajarse de su pedestal de omnipotencia que tiene hace casi cinco años y conversar en el llano, que es donde se debe estar para no perder de vista una dura realidad que vive y padece día a día la gente.

Así debe ser. Y así será.

El cambio es posible… y debe darse.

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